
Algo está pasando...
La ciudad imperial ha despertado con un misterio.
Esta mañana, Toledo amaneció diferente. La estatua del rey Alfonso VI, uno de los símbolos más reconocidos de la ciudad, lucía un detalle inesperado: su caballo portaba una vestidura ecuestre que no estaba allí el día anterior.
El cambio no ha pasado desapercibido.
Desde primera hora, los más curiosos se han acercado para observar la escena y hacerse la misma pregunta: ¿Por qué la estatua de Alfonso VI ha amanecido vestida de forma diferente?
Cuenta la leyenda que cuando los caballos vuelven a portar su manto… la Historia cabalga de nuevo.
Muy pronto se conocerá la respuesta.